Archivos Mensuales: octubre 2009

Articulos que a cualquier canaricultor le hace pensar.

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Os dejamos un articulo de nuestro amigo y buen canaricultor Pedro Mata para que reflexioneis.

LA NO EDUCACIÓN EN EL CANARIO DE CANTO DISCONTINUO
Para completar mi idea sobre los conceptos antes referidos, el de educación positiva y negativa, es necesario ampliarlo, según mi criterio, con el más importante y el que mejor refleja la manera de entender esta rama de la canaricultura, el de la no educación.

Por no educación entiendo la que no presenta una intervención voluntaria del criador tendente a la alteración de los distintos factores o procesos que de forma natural existiesen en origen. Desde el momento en que esa modificación se efectuase con el ánimo de interferir en el desarrollo congénito del pájaro, es decir, pretendiendo mediante condicionantes negativos modificar o disfrazar algún defecto genético del canario, una vez que es separado de su madre y hasta que ha fijado definitivamente su canto, no hablaríamos de no educación, sino de educación negativa.

Condicionar de modo artificial los distintos factores que se hubiesen fijado en un primer momento, los que han dado origen al proceso, invalidaría el concepto de no educación, entrando inmediatamente en la educación negativa.

Esa raíz debiera de nacer de una habitáculo cerrado, bien iluminado, tranquilo, con buena acústica, aislado de ejemplares adultos y de pájaros silvestres con condicionantes ambientales estables, alimentación equilibrada etc., donde se irían colocando los distintos voladeros separados preferiblemente por familias (hijos de la misma pareja y nidada), una vez independizados de la madre. Este sería un modelo ideal, que en la medida de las posibilidades de cada criador se podría ver transformado para adaptarse a las suyas propias.

Habría tantos arquetipos distintos como criadores. El grado y el número de modificaciones de los parámetros establecidos en el inicio del proceso, sería lo determinante para hablar de no educación o educación negativa. La delimitación de uno u otro campo vendría marcada por dos elementos claves: voluntariedad y alteración. Para hablar de no educación se tendrian que mantener los componentes originarios y que dieron inicio al proceso de forma inalterable, salvo en casos de extraordinaria y urgente necesidad.

El único parametro que no se podría modificar dado que su utilización inhabilitaria en origen la condición de canto discontinuo sería la educación positiva. Lo que no puede ser, no puede ser. Si hay educación positiva no podemos hablar de canto discontinuo.

Por no educación entiendo la que se base principalmente en el triángulo que forman la selección genética, el hábitat o medio ambiente que de forma natural compone cada criadero y las relaciones sociales que se conforman entre los integrantes de un voladero.

El proceso de aprendizaje de los canarios de canto discontinuo, lejos de ser un acto simple, se presenta siempre como una realidad muy compleja. Analizándola en profundidad en los métodos de no educación y educación negativa, entenderemos que es un fenómeno difícil, basado en la complementariedad de tres grandes dimensiones, la dimensión genética, la dimensión natural o medioambiental y la dimensión jerárquica o social. Todos estos elementos -genética, medio ambiente y sociabilidad- no pueden existir por separado, sino que coexisten en una unidad concreta, pues en todas las dimensiones del aprendizaje actúan como elementos de un proceso, de tal modo que el resultado final dependerá de la interacción dinámica de estos tres elementos.

Selección genética.

En cuanto a la selección genética y sin entrar en profundidad en el tema, pues hay innumerables trabajos sobre ésta, o sobre herencia del canto, procesos hormonales que intervienen en el aprendizaje…, entiendo que es la única manera de mantener la uniformidad en la descendencia mediante la transmisión de rasgos de padres a hijos. Partiendo de una base común y general, el ideal de selección seria el basado en la cooperación de dos grupos de canaricultores, constituidos cada uno por tres o cuatro personas, uno llamado núcleo principal -este poseería la base genética- y otro llamado núcleo secundario -aquí entrarían ejemplares del grupo principal y ejemplares con parecida base genética – uno de cuyos objetivos seria el subsanar problemas de infertilidad, baja producción, etc.

El resultado final debiera ser la fijacion de unos determinados caracteres, que hicieran que se pudiera hablar de unas particularidades determinadas y concretas en los canarios de cada grupo, tras años de cria selectiva e ininterrumpida, acompañada de cruces endogámicos que fijasen la transmisión hereditaria. Esta singularidad iria en consonacia directa con los gustos, ideales, manera de sentir…, de los distintos grupos de canaricultores. Lo ideal para un grupo concreto no tendría por que ser el modelo a seguir. En la variabilidad y diversidad de este pájaro radican una de sus principales virtudes y riquezas.

Con los años, y como medio para evitar problemas de depresión endogámica se podrían introducir en los dos grupos anteriomente citados ejemplares con afinidad a los inciales, siempre que pertenezcan a la misma raza. La inclusión de canarios de otras razas como medio para evolucionar o evitar el decaimiento por depresión consanguinea constituiria un paso atras, por lo que seria necesario comenzar de nuevo, anulando por ello todo el proceso iniciado.

Los apareamientos exógamos de canarios que pertenezcan a razas distintas serian como desandar lo andado, en relación con el canto discontinuo. Actualmente, el amplio abanico de posiblidades que existen en la canaricultura española desaconsejan esas prácticas, tan peligrosas como ineficaces y absurdas.

Habiendo lugar y camino para recorrer en el tema de la cria en consanguinidad en relación con las distintas estrategias de apareamiento, como finalidad para mejorar nuestros canarios, no hay que perder de vista , ser conscientes y examinar con detenimiento tanto las ventajas como los posibles inconvenientes que pudieran surgir en su utilización. Sin prisa pero sin pausa, sin miedo pero con respeto, para asi poder aprender a servirnos de ella.

El establecimiento de un programa exhaustivo, exigente y exento de romanticismo, apasionado pero desinteresado, en base al compromiso de estos dos grupos, entiendo que seria una manera de alcanzar de forma satisfactoria el fin marcado, sin olvidar que los objetivos de selección fijados en un principio podrían ser en parte mudables, en base a innumerables circunstancias que pudiesen aparecer en el transcurso del proyecto o en la futura evolución de este tipo de pájaros, y sólo asumibles como medio para lograr su perfeccionamiento.

Es en este apartado donde verdaderamente tiene influencia la acción del criador y será esta selección la que condicionará que el criador tenga que intervenir de modo negativo en su criadero, o no lo tenga que hacer. En el primero de los casos, tendrá que afrontar la disyuntiva de anteponer su participación en concursos y aplicar criterios de influencia negativa o dejar que la naturaleza siga su curso y descubrir verdaderamente cual es el potencial genético de sus cruces.

Hábitat natural o medio ambiente.

En este apartado englobaría todos los factores que pueden de una u otra manera afectar de alguna forma a la selección genética. Esta influencia la ejercerán múltiples circunstancias y agentes, y sus posibles combinaciones: factores ambientales, alimentarios, de ubicación, culturales, etc.

En la medida en que éstos se combinen de una forma u otra, el resultado final podrá variar en uno u otro sentido. Es este un factor fundamental en el futuro desarrollo de los pichones y mucho más transcendental de lo pudiera parecer a simple vista. De las tres dimensiones que inciden en el crecimiento y evolución de estos pájaros – genética, medio ambiental y social- es ésta donde fijar o elegir un modelo ideal presenta más complicaciones, por razones obvias. Cada criador tendrá que adecuar las condiciones iniciales de su criadero, en función de donde resida y del lugar que disponga para situar los pollos jóvenes.

La no modificación o mínima modificación – en casos extraordinarios y urgentes, como enfermedades, malformaciones… – de los parámetros iniciales con el objeto de camuflar posibles defectos que se derivasen de la selección genética, haría que pudiésemos hablar de no educación.

Por ejemplo. Partiendo de la misma pareja reproductora, si los pollos de la primera nidada se desarrollasen en Cádiz, los de la segunda, en Pontevedra y los de la tercera en Guadalajara, esta distinta ubicación geográfica, cultural etc., unido a todo el conjunto de posibles factores, hará que el resultado final difiera de un criadero a otro, en mayor o menor medida. Esta variación llevada a cabo de forma natural haría que el resultado final variase en uno u otro sentido, pero no transmudaría por si sola la no educación en educación negativa. Distinto seria si en el lugar donde ubiquemos los pájaros en un primer momento, procedemos a seguidas y de forma continuada a alterar las condiciones primarias, intentando que la luz o el clima de Cádiz se parezca al de Guadalajara, etc., (ahora subo la persiana, ahora la bajo; ahora le doy mistura o alpiste, ahora le doy mucha nabina y poco alpiste; ahora los coloco en la posición más alta de una estantería, ahora en el medio, ahora abajo; ahora les doy agua, ahora les doy tila; etc.) esto haría que la selección genética se viese no sólo influenciada por haber colocado tres nidadas en tres sitios distintos, sino alterada o desfigurada por la corrección negativa.

Relaciones sociales del voladero.

Ese apartado quisiera poder englobarlo en la siguiente doctrina y por analogía algo abstracta, hay que decirlo y no se si bien planteada, llevarla al campo animal. En fin, intentare salir de este envite lo mejor que pueda. La cita, dice así: “Según refería Platón, ya el sofista Gorgias, sostuvo la doctrina de que es ley natural, no que el débil cohíba al fuerte, sino que éste rija y conduzca a aquél; que el fuerte vaya a la cabeza y que el débil le siga”.

Esto llevado al campo que nos ocupa, se referiría a las distintas relaciones que se establecerían entre los miembros de un mismo voladero, y su dominación por un incipiente macho líder que marcaría el futuro desarrollo del voladero, para bien o para mal, y las luchas de los restantes machos por subir peldaños en esa relación de jerarquía, hasta poder llegar a disputar el dominio al macho líder. Todo ese conjunto de relaciones de jerarquía, relaciones entre hermanos y la forma en que influya en su crecimiento y desarrollo el hecho de su pronta separación de sus progenitores constituirían la base central de las relaciones sociales del voladero.

Los condicionantes de cualquier tipo, ambientales, alimentarios,.., también intervendrían en estas relaciones sociales, pero el camino y futuro del voladero lo acabaría marcando de forma inexorable el macho líder y las disputas por ese liderazgo.

Todos los demás condicionantes que son alterados de forma voluntaria por el criador con el objetivo de obtener unos determinados resultados que interfieran en el desarrollo natural de los pichones, hacen que en esos casos no se pueda hablar de no educación, sino de educación negativa.

Para terminar, me gustaría resaltar que el fin ultimo de esta selección, apoyada en la no educación no tiene que ser el poder participar en determinado concurso, con mejor o peor resultado, sino el de aspirar a seleccionar genéticamente un determinado tipo de canario, el canario de canto discontinuo, e intentar que el verdadero potencial de este pájaro, a mi entender del cual hasta ahora solo hemos sabido extraer una parte insignificante del mismo, pueda ver la luz cuanto antes mejor. Los concursos sólo pueden ser entendidos como una consecuencia de lo primero, nunca como una finalidad en si misma.

Por suerte para esta rama de la canaricultura parece imposible que la misma pueda convertirse en un modus vivendi, lo que haría que todo lo anteriormente escrito, se convirtiese en una gran quimera.

Me gustaría pensar, como dice el profesor Rothenberg, “ que los pájaros cantan sobre todo, por que les gusta y sienten placer “. Si esto es así, el placer que tiene que sentir un canario seleccionado en bases a estos criterios, tiene que ser la máxima satisfacción que se puede obtener en la canaricultura de canto.

Pedro Mata.

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